2 de Enero 2005

CONSPIRACIÓN CATÓLICA

Alejandro Llano ha publicado en el diario económico La Gaceta de los Negocios (como lo oyen) del pasado el martes 21 de diciembre las siguientes palabras:

“No cabe esperar que sean los políticos y los detentadores del poder económico o mediático quienes fomenten la libertad de los ciudadanos de a pie. No hay más libertad que la que uno se toma. Y ésa hay que tomársela de una vez por todas. Si es necesario, a través de una conspiración cívica, que sea leal y transparente, en lugar de oblicua y tenebrosa. Humildemente, al estilo que hoy se lleva”.

Vamos por pasos.

1. ¿Por qué no cabe esperar que los políticos fomenten la libertad de los ciudadanos? Yo creo que, al menos el PSOE, sí lo hacen: reconociendo los derechos de los menos favorecidos y promoviendo políticas que hagan efectiva la igualdad entre los ciudadanos.

2. No existe antagonismo entre políticos y ciudadanos de a pie. Sólo quien recela de la democracia como sistema de representación política justo y legítimo puede abrir una brecha entre ambos, encaminándose hacia los ámbitos del populismo y el fascismo totalitario.

3. ¿Quiénes son esos “detentadores del poder económico” a quienes no interesa fomentar la libertad de los ciudadanos? Seguramente, probos empresarios que votan a la derecha y acuden a misa cada domingo. Presumo que estos señores no están, en efecto, por la labor de ampliar los derechos civiles de las personas. Pero seguro que Llano no se refiere a ellos. Lo más probable es que estén pensando en otras instancias.

4. ¿Quiénes son los “detentadores del poder mediático”? ¿El Grupo Planeta, que prácticamente monopoliza el mercado editorial español? ¿El Grupo Zeta? ¿El Grupo Correo? ¿El Grupo Recoletos? No. Seguro que Llano se apunta al carro de culpar de todos los males que aquejan al catolicismo… al Grupo PRISA. Claro que no lo dice. Los católicos son muy decorosos: no critican abiertamente, lo hacen arrojando la piedra y escondiendo la mano. ¡Qué aguerridos son!

5. ¿Qué es eso de que “la única libertad es la que uno se toma”? Tengo entendido que, en una sociedad libre como la nuestra, todos y cada uno de los ciudadanos viven como quieren, eso sí, dentro de un marco legal que asegura el respeto de los derechos de todos. Tal vez lo que pretende insinuar Llano es que ha llegado el momento de que los católicos hagan de su capa un sayo y se pongan el mundo por montera. ¿Que no? Lean, lean lo que sigue.

6. Los católicos deben protagonizar “una conspiración cívica, que sea leal y transparente, en lugar de oblicua y tenebrosa”. No sé quién será el agente de ésta última (¿los masones? ¿los jesuitas? ¿los judíos? No lo dice este señor, no vaya a ser que le caiga encima una querella criminal por difamar impunemente), pero sí me parece claro quién estará detrás de la primera: la Conferencia Episcopal. Los obispos, que por nada del mundo se meten en política porque ellos dicen consagrarse sólo a Dios (y así no ven cómo las urnas le quitan una y otra vez la razón que creen detentar), se dedican a intrigar entre bastidores para que las “masas populares” se compinchen contra el poder legítimo emanado de la voluntad popular.

Este es un nuevo ataque a la democracia instigado por el fundamentalismo católico. No debe quedar sin respuesta. Democráticamente, los católicos se pueden pronunciar como deseen, faltaría más: publicando libros y panfletos, manifestándose por las calles, incluso quemando contenedores si les gusta tanto emular al activismo de izquierda. Pero lo que nunca van a conseguir es que su apuesta totalitaria e integrista se imponga a la voluntad de todos los ciudadanos, expresada libremente en las urnas.

Si su plan secreto es tumbar el Estado de Derecho y la democracia, que no lo duden: estallará otra Guerra Civil. Y a mí me tendrán, como siempre, del lado de la legalidad vigente.

Escrito por MUTANDIS a las 2 de Enero 2005 a las 06:27 PM
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